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LA ESTRUCTURA AXIOLÓGICA DE UN CONCEPTO: EL DISEÑO INDUSTRIAL COMO UN EJEMPLO

Marcos Gojman

Resumen

La valoración de objetos o situaciones en la dimensión extrínseca, presenta en su ejercicio cotidiano aspectos complejos que se derivan de la misma definición de lo extrínseco. Si el axioma fundamental de la axiología formal, nos habla de la relación de bondad de un objeto, con el mayor o menor grado de cumplimiento con las propiedades del concepto de ese objeto, y en la dimensión extrínseca, ese conjunto de propiedades puede tener, en teoría, una infinidad de elementos, ¿cómo podemos en la práctica garantizar la mejor valoración? ¿Cómo sabemos que hemos tomado en cuenta todas esas propiedades, no sólo en cuanto a su cantidad, sino también en cuanto a su peso específico dentro del conjunto? A diferencia de una valoración sistémica, donde se es perfecto o no se es (blanco o negro), o una valoración intrínseca, donde lo valorado se vuelve único, en lo extrínseco tenemos una enorme gama de valores (toda la tonalidad de grises) en especial en situaciones espacio temporales.

¿Cómo saber si una decisión económica es la correcta? ¿Cómo valorar el desempeño de un alumno? ¿Cómo entender el comportamiento de un grupo social? ¿Cómo explicar las acciones históricas de un pueblo? ¿Cómo estructurar los lineamientos políticos de un partido? ¿Cómo diseñar un estilo de mando adecuado a una organización? Como diseñar la comercialización de un producto? ¿Cómo seleccionar una vivienda adecuada? ¿Cómo valorar un producto manufacturado?

La estructura axiológica nos permite ordenar y ponderar las propiedades de un concepto, al utilizar las mismas dimensiones axiológicas, para lograr una mejor valoración. Para aplicar la estructura axiológica a un concepto y poder ordenar y jerarquizar sus propiedades, partimos de la base que el sujeto de nuestra valoración es algo extrínseco (E) y que ocupa un espacio en un tiempo determinado, como por ejemplo, un objeto o un trabajo. De ahí identificamos su dimensión sistémica (ES), extrínseca (EE) e intrínseca (EI) y posteriormente las combinaciones terciarias, cuaternarias, etc., en la medida en que profundizamos en el conocimiento de nuestro objeto de valoración.

Este ejercicio lo realicé en el campo del Diseño Industrial, con el interés de saber que era un “buen” objeto de diseño y encontrar un método que nos llevara a diseñar mejor. Al aplicar la estructura axiológica, definimos las dimensiones sistémicas (tecnológicas), extrínsecas (económicas) e intrínsecas (humanas) del diseño industrial y sus consiguientes combinaciones. Después aplicamos el cálculo axiológico para ordenar las combinaciones terciarias o mayores. Por último, desarrollamos un método de análisis basado en “pares axiológicos” y su correspondiente proceso de síntesis.

Aún conservo el primer boceto de este trabajo, corregido por el Dr. Hartman con su puño y letra, cuando lo visité por primera vez en Cuernavaca. En aquel entonces mi objetivo se centraba en el diseño y no en la Axiología. Ahora imagino el día en que un sociólogo, economista, político o pedagogo, manejen el lenguaje común que nos da la Axiología Formal, de la misma manera que hoy, un ingeniero, un químico o un físico manejan el lenguaje de las matemáticas.

Introducción

Inicio esta presentación con un breve resumen de los aspectos fundamentales de la Axiología Formal, para que podamos ubicar en su debido contexto la herramienta que es “La Estructura Axiológica de un Concepto”. Esta herramienta, que me ayudó a estructurar de una manera integral al Diseño Industrial, deberíamos aplicarla prácticamente a todo el quehacer humano. El cuadro de las ciencias axiológicas que planteó en su momento el Dr. Hartman debe continuar con su desarrollo y además pasar al terreno de la aplicación práctica. Debemos desarrollar la misma relación que ahora tiene la ciencia de la física con la Ingeniería. Debemos crear la “Ingeniería Axiológica”.

Originalmente, el propósito de este trabajo era encontrar que era un buen diseño y cuál era el mejor camino para llegar a él. Ese propósito se logró ampliamente. Ahora, 25 años después, el propósito actual es aprovechar la experiencia lograda con el manejo de la estructura axiológica en el diseño industrial y aplicarla a muchos otros campos que inciden en nuestra vida diaria. ¿Cómo saber si una decisión económica es la correcta? ¿Cómo valorar el desempeño de un alumno? ¿Cómo entender el comportamiento de un grupo social? ¿Cómo explicar las acciones históricas de un pueblo? ¿Cómo estructurar los lineamientos políticos de un partido? ¿Cómo diseñar un estilo de mando adecuado a una organización? ¿Cómo diseñar la comercialización de un producto? ¿Cómo seleccionar una vivienda adecuada? ¿Cómo valorar un producto manufacturado?

Para que el ejercicio fructifique, les pido que paralelamente a mi explicación de la estructura axiológica del diseño industrial, intenten crear la estructura de algún concepto que sea de su interés y el cual conozcan con cierta profundidad.

Fundamentos de Axiología

En primer lugar repasemos el axioma fundamental de la Axiología Formal, el cual define la bondad en función del grado de cumplimiento con las propiedades del concepto del objeto en cuestión. Una cosa es buena en la medida que cumple con las propiedades de su definición. Posteriormente, la axiología plantea las tres formas de presentación del conjunto de propiedades: primero, cuando el número de propiedades es finito y denumerable -se pueden separar una de otra- hablamos de la dimensión sistémica. Ejemplo de ello son las construcciones mentales, como la teoría de la relatividad o la misma axiología. Segundo, cuando el número de propiedades puede ser desde una hasta infinito, pero sigue siendo denumerable, entonces nos referimos a la dimensión extrínseca. Ejemplo de ésta es todo lo espacio temporal, como mi trabajo o mi pluma. Tercero, cuando el número de propiedades es infinito pero ya no denumerable, tenemos la dimensión intrínseca. Aquí hablamos de sentimientos y lo valorado se vuelve único, como mi hija o mi sinfonía favorita.

Las tres dimensiones axiológicas, lo sistémico, lo extrínseco y lo intrínseco son los instrumentos fundamentales para medir equilibradamente la bondad de una cosa. Y precisamente esa medición debe hacerse en las tres dimensiones coordinadamente. Si queremos saber que tan bueno es algo, debemos valorarlo en sus tres dimensiones. Yo adoro a mi hija, pero me interesa saber si es una persona sana (valoración sistémica), y si le va bien en la escuela (valoración extrínseca), aparte de que para mi no hay otra como ella (valoración intrínseca). Y puedo extender la valoración. Ya sé que mi hija esta sana (S), que afortunadamente sus ojos ven (SS), pero en el cine tiene que usar lentes para ver la película (SE), pero de todos modos su mamá dice que tiene los ojos verde aceituna más bonitos del mundo (SI). Lo que acabamos de hacer es combinar una dimensión con las mismas tres dimensiones entre sí.

El Dr. Hartman llamaba a estas combinaciones de las tres dimensiones composiciones, cuando son positivas, o transposiciones cuando son negativas. Yo quisiera referirme a ellas sin considerar su signo, así que les llamaremos posiciones.

Las tres dimensiones individuales son las posiciones primarias. Cuando tomamos cada una de ellas y a su vez las combinamos con las mismas tres, tenemos nueve posiciones binarias. El HVP test que todos conocemos simplemente consta de una lista donde hay un ejemplo de nueve posiciones positivas (composiciones) y nueve posiciones negativas (transposiciones).

Pero volvamos a las definiciones originales de las tres dimensiones. En la dimensión sistémica vamos a manejar conjuntos finitos y denumerables. Círculo es una línea cerrada equidistante a un punto. Tenemos dos propiedades. La valoración es fácil. Casi podría considerarme un experto valuador sistémico de círculos. Por otro lado no tengo problema en la valoración intrínseca: adoro a mi hija, es única e insustituible. Aunque quisiéramos no podríamos tener otra igual. También me considero un experto valuador intrínseco de mis hijos.

Pero en la dimensión extrínseca es donde ser un experto valuador se vuelve algo complejo. Después de todo, manejar un posible número infinito de propiedades, aunque denumerables, no es fácil. Simplemente enlistarlas puede ser complicado. ¿Qué pasa si no tomamos en cuenta alguna? Yo pienso que tengo un buen carro, pero el mecánico del taller no está de acuerdo conmigo y dice que mis llantas ya están lisas, que los amortiguadores ya no van a durar mucho, que los frenos sí están bien, que las bujías ya están un poco carbonizadas, etc., etc., etc. ¿Cómo podemos asegurarnos que estamos valorando correctamente en la dimensión extrínseca? Y además esta valoración tiene la característica de cambiar con el tiempo y con el lugar. Hace seis años cuando compré mi carro, todo estaba bien. Y si ahora lo llevo a vender a un pueblo remoto y escondido, donde no se consigue fácilmente un automóvil, lo van a valorar diferente. Para la gente del pueblo tiene un valor y para el mecánico del taller otro. Definitivamente no me considero un experto valuador extrínseco de carros.

Requerimos, por lo tanto, de un instrumento que nos ayude a manejar mejor las valoraciones extrínsecas, para que no nos olvidemos de ninguna propiedad importante y además les demos su justo valor en el espacio y en el tiempo. Esta herramienta es la estructura axiológica de un concepto.

La estructura axiológica de un concepto

Quisiera que siempre tengamos en mente, que estamos hablando de conceptos extrínsecos y que tienen un común denominador en la espacio-temporalidad. No estamos tratando con construcciones mentales, como las ciencias morales que el Dr. Hartman plantea ampliamente en sus escritos, ni con cuestiones intrínsecas. Nos vamos a referir a objetos, trabajos, sucesos, eventos, oficios, etc. Es el mundo extrínseco que nos rodea, con un infinito de propiedades.

Formular la estructura axiológica de un concepto, requiere un conocimiento profundo del concepto en cuestión y obviamente de la Axiología Formal. Cuando le presenté mi proyecto al Dr. Hartman de elaborar la estructura axiológica del diseño industrial, me dijo: “esto es muy fácil, lo que necesitas es saber mucho de diseño industrial y mucho de axiología”. Decirlo fue más fácil que hacerlo. El objetivo final era tener una regla para, en este caso, poder “medir” mis diseños.

Debemos partir primero reconociendo que el concepto en cuestión es algo espacio temporal y por lo tanto marcadamente extrínseco (E). Su concepto puede tener hasta un infinito de propiedades denumerables que debemos ordenar en sus tres dimensiones. Cual es su dimensión sistémica, su dimensión extrínseca y su dimensión intrínseca. Este es el primer paso para poner los cimientos de nuestra estructura axiológica. Si nos equivocamos, el edificio no tendrá sustento y se desmoronará.

La estructura axiológica del Diseño Industrial

Utilicemos al Diseño Industrial para entender mejor como se formula la Estructura Axiológica de un concepto. En primer lugar tenemos que definir el concepto en estudio. “Diseño Industrial es la definición de la forma de un objeto que se va a producir de manera industrial y que afecta intrínsecamente al hombre”. La silla donde están sentados, la pluma que están usando, etc., son ejemplos de objetos de Diseño Industrial. ¿Cómo saber si estamos sentados en una buena silla o estamos escribiendo con una buena pluma? La estructura axiológica del diseño industrial nos ayuda a contestar esta pregunta.

Encontrar que es lo sistémico (S), lo extrínseco (E) y lo intrínseco (I) del Diseño Industrial (E) es la base para empezar a integrar la estructura axiológica del Diseño Industrial.

Primero, la posición S nos habla de esa parte de las propiedades del diseño industrial que son relativamente pocas y que requieren soluciones casi perfectas. Las cuestiones tecnológicas son la posición S en el conjunto de propiedades del Diseño Industrial. Se derivan del requisito marcado en su definición de ser producido industrialmente.

Segundo, la posición E se refiere a los aspectos económicos que impactan a un objeto de diseño industrial. Son propiedades con facetas mucho más numerosas que la dimensión anterior. Y por lo tanto su solución presenta muchas más posibilidades de diseño.

Tercero, en la definición hablamos que los objetos de Diseño Industrial son aquellos que afectan intrínsecamente al hombre. Así, las propiedades estrictamente humanas conforman la posición I en la estructura axiológica del Diseño Industrial.

En resumen, podemos concluir que los objetos de Diseño Industrial corresponden a la dimensión extrínseca y que sus posiciones son en lo sistémico: la tecnología, en lo extrínseco: la economía y en lo intrínseco: los aspectos estrictamente humanos.

Haciendo un paréntesis, si recordamos el cuadro de las ciencias axiológicas derivadas de la aplicación de las tres dimensiones al estudio de los objetos, teníamos las ciencias de la ingeniería y la tecnología (S), la economía (E) y la estética (I). Coincidimos en los dos primeros, pero en el aspecto intrínseco el concepto no puede limitarse a la cuestión de belleza, sino que incluye otros aspectos más como la comodidad y la utilidad.

A continuación voy a enumerar las posiciones terciarias y algunas cuaternarias de la estructura axiológica del diseño industrial. Como ejercicio mental, pueden imaginarse cual serían las posiciones axiológicas de alguna situación que ustedes conozcan relativamente bien.

Posiciones (S) tecnológicas

SS. Principios naturales. Corresponde lo más sistémico de la tecnología a los principios naturales, como los principios de la física y las demás ciencias naturales. Por ejemplo, soportar la fuerza de la gravedad es una propiedad que debe satisfacer la silla donde ustedes están sentados. Por eso es que las sillas tienen patas. Si la silla que estoy diseñando no cumple con la gravedad, casi seguro que es una mala silla y de paso ustedes estarían en el suelo. Si quisiéramos darle vuelo a nuestra imaginación, los invito a meditar el cómo resolveríamos los requerimientos que la gravedad o la falta de ella nos impone en el diseño de objetos para el uso en el espacio exterior.

SE. Materiales. El aspecto extrínseco de la tecnología se da en los materiales que se utilizarán para fabricar el objeto.

SES. Resistencia de materiales. Lo sistémico de los materiales lo define su resistencia. Qué cantidad de material tenemos que utilizar en la silla para que soporte el peso de una persona adulta. Este punto es tan sistémico que sólo tiene una propiedad: resiste el peso o no lo resiste.

SEE. Procesos de fabricación. La gran variedad de procesos de fabricación o de transformación de los materiales es el aspecto extrínseco de los materiales. Aquí las posibilidades son muy amplias. La madera o los metales se pueden procesar de muchas formas.

SI. Identificación del diseñador con lo tecnológico. Corresponde a la manera como se identifica el diseñador industrial con la tecnología. Hay muchas maneras de resolver las condicionantes que nos plantea la tecnología, pero a mí como diseñador me gusta hacerlo de cierta manera.

Posiciones (E) económicas

ES. Principios socioeconómicos. Diseñamos para una sociedad específica con ciertos principios sociales propios. No va a ser lo mismo diseñar para una sociedad regida por conceptos liberales y del mercado, que para una sociedad centralmente planificada y de economía socialista.

EE. Comercialización. Es la forma de vender el producto. Los expertos en esta materia hablan de las cuatro “P” de la comercialización. Una de esas “P” es el producto mismo, el cual interactúa con las otras tres: precio, promoción (publicidad) y plaza (distribución).

EES. Costos. La parte sistémica de las cuatro “P” es el precio. Y éste a su vez nos marca un costo ideal que tenemos que satisfacer con nuestro diseño. Cuánto podemos gastar para producir nuestro objeto es una condicionante sistémica.

EEE. Mercado. A qué mercado va dirigido el producto. Quiénes son los posibles compradores y cómo lo vamos a promocionar y distribuir.

EEI. Identificación del diseñador con lo económico. Como se identifica el diseñador con los aspectos económicos. Un diseñador “capitalista a ultranza” ve las cosas de manera diferente que uno con ideas sociales.

Posiciones (I) estrictamente humanas

IS. Principios humanos. Las características físicas del hombre nos dan el aspecto sistémico de lo estrictamente humano.

ISS. Antropometría. Cuánto mide el hombre para que pueda utilizar cómodamente el objeto. Nos define el ancho que debe tener el asiento de su silla o el diámetro de la pluma.

ISE. Ergonomía. Cómo funciona el cuerpo humano. Cómo y qué músculos usamos para sentarnos o para detener la pluma.

IE. Uso del objeto. Para qué y cómo se usa el objeto.

IES. Mecanismos. Qué mecanismos se requieren para que cumpla su función el objeto. Por ejemplo, un motor, un circuito electrónico, el cartucho de tinta de la pluma o el resorte para que se levante el asiento.

IEE. El uso propio del objeto. La pluma sirve para escribir, la silla para sentarse y la cuchara para comer.

II. Identificación del diseñador con lo estrictamente humano. La estética (belleza) propia del objeto.

IIS. La estética de los materiales y sus procesos. Una forma nueva de aplicar un material o un proceso pueden marcar la manera de resolver la estética de un objeto.

IIE. El estilo estético. Las constantes estéticas imperantes en un momento y en un lugar. Tenemos el art deco de los años veintes o el funcionalismo de los sesentas y setentas.

III. La creatividad propia del diseñador: esta serie de posiciones axiológicas en el Diseño Industrial las llamamos condicionantes. Como vimos al principio cuando definimos el concepto de Diseño Industrial, diseñar es definir la forma de un objeto. Y como diseñadores no somos libres de diseñar cualquier forma, ya que ésta esta condicionada por muchos factores que tienen diferentes orígenes. El calculo del valor de estas posiciones nos van a aclarar más este punto.

El cálculo del valor

Al aplicar el cálculo del valor a las condicionantes axiológicas del Diseño Industrial, éstas se reordenan de una forma muy interesante. Veamos como quedan de menor a mayor valor:

N SS Principios Naturales

Alef 0 ES Principios Socioeconómicos

Alef 1 SE Materiales

EE Comercialización

IS Principios humanos

IE Uso

Alef 2 SI Identificación del diseñador con la tecnología

EI Identificación del diseñador con la economía

II Identificación del diseñador con lo estrictamente humano

Veamos el significado de este cuadro. Si entendemos que la labor de un diseñador es definir la forma condicionada de un objeto, el cálculo del valor nos ordena esas condicionantes de acuerdo con su origen.

El primer círculo exterior lo marcan los principios naturales. Nuestro primer límite, a nuestra forma, lo marcan las leyes de la física y las demás ciencias naturales. Ya no podemos proponer cualquier forma. Tiene que cumplir con los requerimientos de la naturaleza.

El segundo círculo de límites nos lo marca la sociedad para la cual estamos diseñando. Nuestra forma tiene que ir en concordancia con las circunstancias sociales, económicas y culturales de la sociedad a la cual va a servir.

El tercer círculo está delimitado por el productor que va a producir el objeto. Normalmente hay alguien que lo va a producir y que lo va a vender. Ese productor tiene sus condiciones y sus límites. La forma de nuestro objeto debe satisfacerlas.

El cuarto círculo tiene su origen en el usuario. Quién lo va a usar y para qué lo va a usar está definido por el usuario.

Y el quinto y último círculo tiene su origen en el diseñador mismo. Aún con todas las condicionantes que se van cerrando en su entorno, todavía tiene mucho o poco espacio el diseñador para poder moverse y finalmente decidir cual será la forma última de ese objeto.

Repitamos el cuadro anterior, ahora incorporando el origen de cada elemento:

N SS Principios Naturales La Naturaleza

Alef 0 ES Principios Socioeconómicos La Sociedad

Alef 1 SE Materiales. El Productor

EE Comercialización

IS Principios Humanos El Usuario

IE Uso

Alef 2 SI Identificación del diseñador

con la tecnología.

El Diseñador.

EI Identificación del diseñador con la economía

II Identificación del diseñador con lo estrictamente humano

Metodología axiológica para el Diseño Industrial

Decía anteriormente que el propósito de la estructura axiológica del Diseño Industrial era para encontrar un buen diseño y el mejor camino para llegar a él.

La primera parte se logra valorando cada elemento en relación con el objeto. Si quiero saber si esta silla es una buena silla, tengo saber si cumple con los requerimientos que la naturaleza, la sociedad, el productor y el usuario nos plantearon. Y además, aunque más difícil, tenemos que ver a que grado el diseñador se identificó con el objeto, hasta que éste se volvió único para él. La creatividad es la expresión por excelencia de una relación intrínseca.

Pero lo segundo, el camino para llegar al buen diseño, era un reto mayor. Había que crear un método axiológico para diseñar.

Los especialistas en el tema de metodología para el Diseño Industrial están prácticamente de acuerdo en que el proceso de diseño se divide en cuatro etapas principales:

1. Definición del objeto a diseñar. No basta con decir de qué objeto se trata, como por ejemplo silla. Debemos enunciar de manera sintética los elementos básicos de cada posición de nuestra estructura axiológica. Para qué se va a usar el objeto, quién lo va a usar, quién lo va a vender y quién lo va a producir. En otras palabras, la definición debe incluir al usuario y al productor.

2. Análisis del objeto. Conocer a fondo las condicionantes axiológicas que afectan nuestro objeto. Saber qué principios naturales son importantes, qué aspectos culturales de la sociedad hay que tomar en cuenta, a qué tiene que resistir, cómo se puede fabricar, cómo se va a vender, la antropometría y ergonomía del usuario, los mecanismos del objeto y su uso.

3. Síntesis. Una vez analizado el proyecto empieza labor de diseño. Culmina con una propuesta de forma.

4. Evaluación final. Ya sea con planos mecánicos, modelos o prototipos, se debe evaluar la propuesta final antes de proceder a su fabricación.

La estructura axiológica aporta en cada etapa del proceso de diseño, factores muy importantes. En la primera etapa, la de definición del objeto, complementa la definición al incluir en ella al productor y al usuario, o sea las posiciones alef 0 de la estructura.

Pero es especialmente útil su aportación en la etapa de análisis. Primero nos provee de una lista de puntos a analizar especificados en cuanto a su dimensión axiológica. Esto quiere decir que sabemos en que en puntos sistémicos, como la resistencia o el costo, tendremos datos muy concretos y específicos, mientras que en el caso de procesos o mercadotecnia, que son extrínsecos, la información será más abundante.

En el proceso de análisis, después de conocer cada condicionante individualmente, se procede a realizar el análisis de pares axiológicos. Tomamos cada una de las posiciones axiológicas y las comparamos con cada una de las demás, haciendo la siguiente pregunta: ¿cómo le afecta esta posición a la otra? Veamos un ejemplo:

Producto: silla para auditorio hecha de lámina metálica. Posición: resistencia de materiales (RM):

1 RM y proceso de fabricación: el troquelado limita el grosor de lámina que podemos utilizar.

2 RM y costo: el costo nos limita la cantidad de lámina que podemos usar.

3 RM y comercialización: la distribución requiere se ensamblen en el lugar.

4 RM y antropometría: la silla requiere soportar el peso de personas obesas.

5 RM y ergonomía: el asiento debe soportarse solo de la parte de atrás, para que las personas se puedan levantar de su asiento.

6 RM y mecanismo: el asiento tiene un mecanismo empotrado para levantarse.

7 RM y uso: el asiento debe levantarse para dejar pasar a la gente y no puede tener patas delanteras.

La experiencia nos marca que todas las posiciones se afectan una con la otra en los dos sentidos. Por ejemplo, la resistencia al costo y el costo a la resistencia.

Ya que hemos hecho este análisis de pares, tenemos que ponderar las posiciones. Tomando cada par, nos preguntamos cuál condicionante es más crítica y a esa le asignamos el valor 1 y a la otra 0. Al final sumamos los puntos de cada condicionante y las enlistamos de mayor a menor puntaje. Tendremos una lista con la condicionante más crítica en primer lugar y así sucesivamente hasta tener en último lugar la menos crítica. Las primeras dos son lo que llamamos el par crítico. Esto quiere decir que nuestro diseño tiene que resolver especialmente los requerimientos de ese par y después los demás. Con este último paso terminamos el proceso de análisis y entramos al de síntesis.

En la tercera etapa del proceso de diseño, el de la síntesis, el resultado del análisis de pares es fundamental. La condicionante más importante nos marca la pauta para desarrollar nuestro diseño. Y se debe manejar de una manera diferente en cada caso de cada condicionante crítica. Por ejemplo: si es el proceso de fabricación la condicionante crítica, tenemos que empezar a proponer un concepto de solución que resuelva ese punto primero y después ir resolviendo las demás.

En la cuarta etapa, la de evaluación, tomamos los resultados de nuestro análisis para evaluar el diseño propuesto. Así, vemos si el objeto se puede usar, si su costo es adecuado, si cubre la resistencia requerida, etc. El resultado debería ser un objeto que va a cumplir de la mejor manera con su definición inicial.

Finalmente, déjenme solo añadir que las aplicaciones de la Estructura Axiológica del Diseño Industrial no sólo se dieron en relación con el proceso de diseño. Se aplicó también en el contenido del programa mismo de la carrera de Diseño Industrial en la UNAM y en la forma de calificar los proyectos realizados en los talleres de Diseño, entre otras aplicaciones.

Aplicaciones de la estructura axiológica de un concepto

Pero dejando a un lado el diseño, veamos en que otros aspectos de la vida se puede aplicar.

Al principio planteamos unas preguntas:. ¿cómo saber si una decisión económica es la correcta? ¿Cómo valorar el desempeño de un alumno? ¿Cómo entender el comportamiento de un grupo social? ¿Cómo explicar las acciones históricas de un pueblo? ¿Cómo estructurar los lineamientos políticos de un partido? ¿Cómo diseñar un estilo de mando adecuado a una organización? ¿Cómo diseñar la comercialización de un producto? ¿Cómo seleccionar una vivienda adecuada? ¿Cómo valorar un producto manufacturado?

El primer punto que tienen en común todas estas preguntas es el aspecto espacio temporal. La paridad cambiaria es un fenómeno que se da en un lugar -país- en un momento dado. Un alumno estudia en un grado determinado en un lugar. Un hecho histórico tiene fecha y lugar, etc. Todo se refiere a un lugar y un tiempo. Si quieren desarrollar la estructura axiológica a algo, deben definirlo en términos espacio temporales. Puede ser un objeto, una cosa, una actividad, un suceso, una ocupación. Y como me dijo el Dr. Hartman, se necesita saber mucho de Axiología y de la materia en cuestión.

Durante la maestría, preparé un esquema para la materia de recursos humanos, relativo al estilo de mando. Nos habían bombardeado con infinidad de teorías, como el estilo “x” duro y “y” permisivo. Luego otro autor le sumo el estilo “z” y así sucesivamente. Preparé un esquema inicial para una estructura axiológica del estilo de mando que incluía asuntos tan sistémicos como las leyes del trabajo, extrínsecos como el tipo de trabajo, la clase de gente que eran los subordinados, como obreros, investigadores o ingenieros, y asuntos tan intrínsecos como la propia personalidad del que manda. Con este cuadro se podía diseñar un estilo de mando a la medida de la organización.

La paridad cambiaria también debe tener su estructura axiológica. Los expertos manejan aspectos sistémicos como el grado de inflación, algo tan extrínseco como la situación de los mercados e intrínsecos como la confianza del público, pero de una manera desconectada. La estructura axiológica conectaría todo en su justa dimensión y usando una herramienta de análisis de pares, podríamos saber en un momento dado que posición es la crítica.

Evaluar un alumno axiológicamente sería maravilloso. Qué diferente sería comparado con el sistema actual de un simple número. Cuanto diría a los padres y a los mismos alumnos. Y los maestros se verían obligados a profundizar más en sus alumnos.

La historia es otro campo fascinante. Un pueblo actúa en un momento y en un lugar de cierta forma porque es lo mejor o lo menos malo que podían hacer en esos momentos. Las razones pueden ser sistémicas, como un decreto o una ley, un cambio de clima o una catástrofe como una erupción volcánica. Pueden ser extrínsecas como lo son los factores económicos. También pueden ser intrínsecas, como el cariño a una tierra o a una creencia, a veces incomprensible para ojos extraños. La estructura axiológica de un hecho histórico sería una herramienta valiosísima.

Constantemente se me ocurren nuevas aplicaciones. En el ámbito de los negocios son muchísimas. Desde una estructura general para la administración de empresas, hasta aplicaciones muy singulares en la mercadotecnia o los recursos humanos.

Conclusión

He usado Axiología a lo largo de mi vida desde hace más de treinta años. Desde el primer momento en que Jaime Grabinsky me interpretó por primera vez el test HVP, quedé maravillado con el potencial que tiene. Cuantas veces el esquema axiológico me arrojó su luz para entender situaciones confusas o enredadas.

Es imprescindible su divulgación a más gente. Es impostergable el fomentar nuevas aplicaciones a viejos problemas no resueltos aún. Debe convertirse en el lenguaje cotidiano de los profesionistas de las humanidades. Y la estructura axiológica de un concepto deberá convertirse en una de las herramientas más socorridas por ellos.

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